De la Provincia del añil a la República cafetalera



De la Provincia del añil a la República cafetalera

entry-list Arbusto de Xiquilite (Añil)

Hacia la segunda mitad del siglo XIX, la economía de exportación pasó a ser cada día más importante en la vida diaria de los centroamericanos. Una vez estabilizada la situación política, la exportación se tornó en el fenómeno económico más importante. Las cinco provincias centroamericanas no pudieron mantenerse dentro del pacto federal, que necesitaba una base económica indispensable de sostenimiento. Tras los fracasos de los liberales por construir una nación sobre las bases federativas, se agravó el vacío de poder que supuso haber dejado el dominio español, iniciando una batalla entre grupos de dominio.

El añil se había constituido en el principal vínculo comercial con España. Sus cultivadores y comerciantes eran personas muy influyentes, pues tenían las llaves para ingresar a los mercados europeos. Los guatemaltecos eran los comerciantes y exportadores del preciado añil. Por lo tanto, eran los intermediarios entre productores de El Salvador, Nicaragua y Honduras. El crédito era clave en el monopolio del comercio del añil, que dominaban los guatemaltecos. Se ejecutaba, en la mayoría de los casos, a través de las “habilitaciones”, que era un préstamo que se otorgaba con una parte en dinero y la otra en mercancías, las que se pagaban en especies al cabo de un año.

El año comercial del añil arrancaba con las ferias salvadoreñas, donde llegaba el añil que se procesaba en noviembre. Las ferias se desarrollaban en Chalatenango, San Vicente y San Miguel, esta última era la más grande. Según datos históricos, en 1872 se dio la producción más alta de añil, pero el precio fue decayendo. No era de sorprenderse de la búsqueda de cultivos alternativos. Aunque el café se había cultivado desde finales del siglo XVIII, su siembra y cultivo no había sido incentivada hasta que sustituyó al añil. Definitivamente el cultivo y la producción cafetalera traerían consigo transformaciones fundamentales de tipo político, económico, social, cultural y demográfico al territorio salvadoreño.

entry-list Obraje de Añil, San Andrés

En El Salvador, las tierras aptas para el cultivo de café coincidían con las tierras comunales y ejidales, por lo que esto erosionó la propiedad indígena y, al final, surgieron reformas liberales de expropiación. Se fomentó la creación de caminos y la construcción de puertos para favorecer la movilización y exportación del nuevo producto. Los puertos del Pacífico incrementaron sus actividades. El golfo de Fonseca era un ejemplo de éxito del nuevo comercio; las líneas ferroviarias vinculaban a los centros de producción con los puertos del Pacífico. Por lo tanto, era símbolo de progreso contar con un ferrocarril. Los grandes exportadores de café eran gente influyente, capaces de dar golpes de Estado; los que jamás permitirían a un gobernante mermar sus utilidades.

Fruto del cafeto
entry-list Maquinaria para procesar café, Museo del café “Café Miranda.”

Los cambios que se destacan a mediados del siglo XIX: la privatización de la tierra, la consolidación del Estado y la incorporación de las economías centroamericanas al mercado mundial. Centroamérica cambió dramáticamente por las revoluciones cafetaleras de mediados y finales del siglo XIX. Hubo lucha entre clases sociales en aras de lograr el poder; pero también hubo racismo, expresado con el desprecio hacia los indios, negros y mestizos pobres. La tenencia de la tierra solo sirvió en algunos casos para favorecer a los miembros de la clase política, ya sea los de pensamiento liberal o los de pensamiento conservador, nunca para favorecer a los más necesitados, al pueblo.

Trapiche de Caña de Azúcar, San Vicente

Entre 1870 y 1899 el liberalismo dominante en Centroamérica apuntaba a que el orden era la razón de ser del progreso, lo que se traducía en la necesidad de legislar en torno a la propiedad de la tierra y al suministro de la mano de obra. Este reordenamiento implicó la eliminación de la Iglesia como factor de poder económico y político. En 1879 el precio del café llegó a superar firmemente al precio del añil. Si en 1873 el café representó el 30,38% de las exportaciones, para 1879 había subido a 48,53%. Mientras que en 1886 alcanzó un 56,12%; y para 1894 ya se había elevado a un 76,16%.

En El Salvador, las tierras comunales se abolieron en 1882 por medio de la Ley de Extinción, que además establecía la manera de privatizar a través de las municipalidades. Los años siguientes serían fundamentales, pues con ello se desmantelarían los últimos reductos de los sistemas de tenencia de tierra indígena. La privatización de las tierras constituyó una nueva etapa de luchas entre campesinos y los grandes terratenientes, por asegurarse el acceso a la tierra y la comercialización de los productos. El nacionalismo promovido por las elites fue adquiriendo la forma de un pensamiento antiindígena y anticlerical, con el propósito de mantener la ficción del ideal de progreso.

La prosperidad de que se gozaba por el comercio del café en la región facilitó la introducción de valores y modas europeas, como parte de un proceso de modernidad. La actividad intelectual y el sistema de educación actuaban a favor de la consolidación del Estado. Fue una tarea de forjar la ideología justificadora del nuevo orden económico y social. El cultivo del azúcar no se puede desvincular de aquella época. Este cultivo pudo haber llegado a Centroamérica después de haber ingresado al Caribe. Se tiene el registro de que, desde 1532, en la zona de Cojutepeque ya habían siembras de caña de azúcar; ya se ensayaba con el dulce de panela. De esta manera, la región se volvía más importante en la medida que se abría paso con los productos de exportación, en especial el café.