Época militar y guerra civil



Época militar y guerra civil

entry-list Zona fronteriza El Salvador - Honduras

Hay quienes consideran que el cambio de época que experimentó El Salvador durante la transición del siglo 19 al 20 fue cualitativo, pues se vivía una relativa estabilidad. Al menos se dejaron de utilizar los conflictos armados para tratar los problemas. Manuel Enrique Araujo, fue presidente de El Salvador de 1911 a 1913. Fue asesinado durante el ejercicio de su mandato. Ese mismo año, alcanza la presidencia de la República Carlos Meléndez. Con ello se inicia lo que se ha denominado como la “Dinastía de los Meléndez” que gobernó de 1913 hasta 1927, cuando asume Pío Romero Bosque. La experiencia democratizadora vivida por la sociedad salvadoreña, por primera vez, se vería profundamente afectada por la crisis del sistema capitalista mundial.

En 1929, el café, que había sido fundamental para el sostenimiento económico del país, sufre un embate ante la caída internacional de precios. Para las elecciones de 1930, fue electo como presidente el ingeniero Arturo Araujo, y como vicepresidente el general Maximiliano Hernández Martínez. Entre las promesas de Araujo estaba la entrega de tierras a los campesinos y mejores salarios, lo que no pudo cumplir, pues la crisis mundial y la negativa de las elites en apoyar dichas propuestas habían golpeado duramente la economía agroexportadora salvadoreña, basada en el monocultivo del café. En las zonas cafetaleras, la difícil situación económica era terreno fértil para levantamientos. Y es que los campesinos demandaban los ofrecimientos de campaña del ingeniero Araujo. Ante el descontrol, acontece un golpe de Estado por parte de un directorio militar, lo que más adelante llevaría al general Hernández Martínez a la presidencia.

entry-list Equipo Radio Venceremos, Museo de la Palabra y la Imagen

A principios del siglo 20, se había comenzado a formar el movimiento obrero, con la organización de federaciones y sindicatos. El levantamiento indígena/campesino, acompañado por el Partido Comunista de El Salvador, fue un hecho significativo para la historia moderna salvadoreña. En 1932, indígenas del centro y occidente de El Salvador se alzan protestando contra las políticas que durante mucho tiempo habían sido implantadas por los gobiernos liberales en detrimento de sus comunidades. A su vez, el Partido Comunista ejecuta algunas acciones en apoyo a dicho movimiento, lo que desencadenó una respuesta militar por parte del gobierno en turno. El general Martínez ordena la ejecución de todo aquel que se alzare, temiendo acciones de tipo comunista. Las cifras más conservadoras suman 3 mil muertes. Sin embargo, otros registran el exterminio de alrededor de 25 mil personas.

entry-list Cuartel El Zapote, San Jacinto

El general Martínez estuvo al frente de la presidencia durante trece años. En abril de 1944 se produce una sublevación cívico-militar, dando inicio en mayo a una huelga pacífica conocida como la “huelga de brazos caídos”. Sin embargo, la salida del general Martínez no desmarcaba a los militares del Gobierno, que se mantuvieron hasta 1979.

Uno de los presidentes que dejaría su huella en la historia del país, por una serie de reformas impulsadas, fue el teniente coronel Óscar Osorio, que llegó al poder luego del golpe de Estado de diciembre de 1948, que derrocó al general Salvador Castaneda Castro, poniendo fin así a su exilio en México. Una etapa de “modernismo” se abría paso en El Salvador a través de medidas concretas en la política social, como la creación de los institutos: del Seguro Social; de Vivienda Urbana; de Colonización Rural; y Regulador de Abastecimientos. Se aprobaron leyes laborales relativas al sindicalismo y a la contratación. Más pasos en la modernización se acentuaban con la creación de la Comisión Ejecutiva del Puerto de Acajutla, la Comisión Ejecutiva Hidroeléctrica y la Ley de Fomento de Industrias de Transformación.

El censo de 1950 revelaba un millón 858 mil habitantes; no existía una saturación demográfica. En ese mismo año se reforma la Constitución de la República, y el coronel Osorio asume la presidencia constitucionalmente. Al cabo de seis años, las cosas cambiaron. Sectores de la población denunciaban represión por parte del sucesor del coronel Osorio, José María Lemus, en contra de supuestos movimientos comunistas. Los militares toman, una vez más, cartas en la política. Los partidos políticos y las elecciones serían los instrumentos claves para la definición de políticas del Estado. Para 1960, cientos de salvadoreños migran hacia Honduras en la búsqueda de beneficiarse con tierras que el Estado estaba dejando en manos de la población, lo que a la larga desencadenó problemas bélicos entre ambas naciones.

En la década de 1970, hubo una acumulación de problemas sociales y políticos, algunos heredados; como por ejemplo, el incumplimiento de cambios en el sistema electoral; pero también el crecimiento demográfico, con la escasez de tierras cultivables, abonaba a los problemas. Los problemas sociales se iban agudizando, los enfrentamientos políticos también. La Iglesia católica intervenía, pidiendo cambios sustanciales. Pero al ver que su voz caía en el vacío decidió enviar mensajes más directos. Esta vez al Ejército y al mismo gobierno de los Estados Unidos. En voz del arzobispo Óscar Arnulfo Romero, a través de sus homilías, pedía un cese a la represión armada contra civiles. El 23 de marzo de 1980, el arzobispo predicó un sermón particularmente fuerte; un día después fue asesinado. Este suceso se convirtió en el último paso que llevaría al conflicto armado.

entry-list Sala Radio Venceremos, Museo de la Palabra y la Imagen

Las acciones de combate más importantes iniciaron el 10 de enero de 1981, cuando la guerrilla del Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional, FMLN, apoyado por Nicaragua, Cuba y el bloque comunista; lanza ataques coordinados, durante la llamada “ofensiva final”.

Los efectivos, militares de la Fuerza Armada y del FMLN, aumentaban en la medida que se daban los reclutamientos; el desplazamiento por todo el territorio nacional era determinante. La guerrilla, en un inicio de la guerra, buscaba afectar la infraestructura que había alcanzado el país. Los puentes de Oro y Cuscatlán, sobre el río Lempa, fueron destruidos. Mientras que el Ejército intentaba borrar del mapa aquel sentimiento de insurrección, ocurren masacres como la del cantón El Mozote y la del río Sumpul, entre otras.

El conflicto armado no finalizaba. Los pasos para una negociación entre el Gobierno y los insurgentes comenzaron, dándose la primera reunión en La Palma, Chalatenango. Más reuniones surgieron sin brindar los frutos esperados, de un cese del conflicto armado. El desgaste del PDC, por sus intentos fallidos de lograr la paz, contribuyó al gane de Arena en las elecciones de 1989. Una de sus promesas era la búsqueda de un cese al fuego. Pero las negociaciones ocurrieron hasta que el conflicto se intensificó, cuando la insurgencia se adentró en la capital salvadoreña en una ofensiva denominada “hasta el tope”.

La medianoche del 31 de diciembre de 1991, casi entrando a 1992, ambas partes logran llegar a acuerdos que, dieciséis días después, se firmarían en el Castillo de Chapultepec, en México. Entre los acuerdos alcanzados se destacan: la deposición de armas por parte del FMLN y su incorporación a la vida política del país, el nuevo papel de la Fuerza Armada, la creación de la Procuraduría para la Defensa de los Derechos Humanos, así como de la Policía Nacional Civil.